-Ya te digo Pepi- Pepi es una amiga-.
Los chicos súper atendidos, es muy condescendiente con ellos, aunque a veces regañe, con la boca pequeña, ya sabes tu estas cosas. La casa, como los chorros del oro, va a la compra, se administra que ni los mejores banqueros, paciencia toda la que te puedas imaginar. A veces se pone algo firme, pero… le dura muy poco.
Nena, y te puedes creer que hay años que ni vacaciones se coge.
Mi amiga, me mira con cara de creérselo muy poco, me dice que suelo ser algo exagerada y yo sigo. Con decirte que para la niña y los chavales, una madre, ¡Vamos! Y con Manolo, toda la paciencia del mundo, ese si que no arrima el hombro en las cosas cotidianas.
- Me dice mi amiga: ¡mujer eso se entiende, si esta ella!
En casa nadie se preocupa de nada, para eso está siempre atenta, que no falte nada, que todo este en su sitio, se mete en la cocina y ni el mismo Juan Mari, El Arzak.
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- Y aquí, me dice Pepi, moviendo un poco la cabeza de un lado a otro
- No exageres Menxu, que nos conocemos.
- Lo que yo te diga, cuando han estado enfermitos, ella al pie del cañón, si andan preocupados ella a su lado.
Alguna vez que si esta estresada se queja, con la boca pequeña, ya te digo, es posible que se pase de ella y se oiga alguna vez, estás siempre con la misma monserga.
No se, creo que se la echaría mucho de menos, aunque también es cierto, que todos somos necesarios y nadie es imprescindible.
-Que bruta eres mi niña, dice Pepi. Pero a todo esto ¿donde has encontrado ese chollo?
- Yo misma, reina.
Marka 29/07/2011

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