Abría los ojos en ese momento, cuando aún sin darme cuenta si estaba despierta o soñaba, me despierta el teléfono... y una dulce voz, me daba los buenos días.
Segundos minutos o no sé cuanto tiempo después de colgar...
Los compañeros del alma que son mis perros, han ladrado a modo de aviso, un segundo más tarde suena el timbre de la puerta.
Me acabo de despertar. Pongo una bata encima de mí cuerpo que se despereza y el pensamiento en mil sitios a la vez, me voy a abrir.
No he mirado por la mirilla, abro.
El espíritu de la Navidad estaba delante di mí puerta (yo que no creí que existía)
El pelo moreno rizado, los ojos tristes sin luz, sus ropas limpias y una cara joven, a mí me ha parecido angelical, la sonrisa que dibujaba los labios del muchacho era la sonrisa forzada de alguien que no puede sonreír, casi es una sonrisa dedicada.
Yo imagino, que él cuando llama a una puerta es con la esperanza de encontrar la ayuda que va mendigando.
Me ha dicho: Señora... pido para poder comer.
Los perros han salido a olisquearle y él les acariciaba al tiempo que Kira le lamía la mano y Juny se sentaba sobre sus patitas de atrás para lamerle también, les dejo solos y voy a mí bolso, cojo el único billete que en la cartera tengo. Si supiera, si tuviera el don de poder explicar...No sé sí es tristeza o alegría.
He vuelto a la puerta, me he acercado al muchacho y sin darme cuenta le ponía el billete en la mano y al mismo tiempo (inconscientemente) le estaba abrazando y dándole dos besos en las mejillas.
Él ni ha mirado lo que le ponía en la mano, pero mientras le he dado el abrazo y le decía bajito; esto, rey, debe ser la Navidad...
Solo he podido escuchar de sus labios... ¡Señora! Señora, y en los ojos un brillito pequeño y una lágrima como la mía, hemos sonreído con una mueca y le he dicho... ¡ve! ¡Vete!!.
Al cerrar la puerta de casa he sentido que le había regalado lo que más necesitaba, un abrazo y el ha recibido lo que posiblemente hoy nadie le pueda dar, dos besos.
Me he sentido tan bien.
A partir de ese momento cuando creo que me he despertado.
A partir de ese momento cuando creo que me he despertado.
Ha empezado y ha transcurrir el día... Noche Buena 24 de diciembre de 1998.
No creo que nunca, me pase algo tan bonito como lo que me ha pasado hoy... Que llame a mí puerta
EL ESPÍRITU DE LA NAVIDAD.
Maika diciembre del 98

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